
Es muy posible que el informe final de la cumbre de París sobre el cambio climático marque un hito en el proceso de asunción de la gravedad del problema. Lo cierto es que todo indica que los creadores de opinión se han apuntado a la causa con una convicción que no tienen precedentes, al menos a lo que Europa se refiere. Ayer, todos los diarios europeos de referencia abrían con titulares muy alarmantes sobre el asunto. Los de los norteamericanos, aunque lo destacaban mucho, eran algo más fríos. La República y The Independent coincidían en el suyo “Es el último aviso”. Ese mismo mensaje se desprendía del primer editorial del Financial Times: “El desafío consiste ahora en actuar. Hay que reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero en un 50 %. El informe de lord Stern concluyó que lograrlo costaría sólo el 1% del producto interior bruto del planeta. Lo malo es que ello implica enormes cambios en las decisiones de inversión a largo plazo, particularmente en el sector de la producción de electricidad. Por eso el mundo necesita un sustitutivo eficaz y predecible, del protocolo de Kyoto, que expira el año 2012”.
Además, el editorial añadía que “mucho de ello depende sin embargo de EEUU". “Sin una implicación norteamericana, las posibilidades de un acuerdo internacional son mínimas. EEUU no tiene por qué firmar un tratado. Pero tiene que poner en marcha un esquema efectivo de control de emisiones que pueda vincularse a un acuerdo mundial. Hay tres exigencias cruciales: un precio claro y predecible de las emisiones de carbono en todo el mundo; una inversión mucho mayor en la búsqueda y desarrollo en energías nucleares y en el control y destino de las emisiones de carbono; y acuerdos para transferir las tecnologías más avanzadas a todos los países".
Además, el editorial añadía que “mucho de ello depende sin embargo de EEUU". “Sin una implicación norteamericana, las posibilidades de un acuerdo internacional son mínimas. EEUU no tiene por qué firmar un tratado. Pero tiene que poner en marcha un esquema efectivo de control de emisiones que pueda vincularse a un acuerdo mundial. Hay tres exigencias cruciales: un precio claro y predecible de las emisiones de carbono en todo el mundo; una inversión mucho mayor en la búsqueda y desarrollo en energías nucleares y en el control y destino de las emisiones de carbono; y acuerdos para transferir las tecnologías más avanzadas a todos los países".
Carlos Elordi
El Periodico 4 de febrero de 2007
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